Thursday, November 27, 2008

Thanksgiving Day (Another)



Las noticias de hoy

Make Room! Make Room!!!

Cuando el destino nos alcance (titulo en español para Soylent Green) una película norteamericana de ciencia ficción producida en 1973 y dirigida por Richard Fleischer. Está basada en la novela de Harry Harrison de 1966 titulada ¡Hagan lugar! ¡Hagan lugar! (Make Room! Make Room!).

Ubicada en el año 2022, la película presenta una distopía. La ciudad de Nueva York está habitada por más de 40.000.000 de habitantes, radical y físicamente separada entre una minoría que vive cómodamente y una mayoría hacinada en calles y edificios donde malvive con agua en garrafas y dos variedades de un producto comestible, soylent rojo y soylent amarillo que son la única fuente de alimentación de la mayor parte de la población. En el filme, la carestía generalizada es el resultado del agotamiento de recursos naturales, la degradacion ambiental extrema y la sobrepoblación. No obstante, a pesar del ambiente desolador, sobrevive una pequeña élite que mantiene el control político y económico y puede acceder a ciertos lujos como verduras y trozos de carne.

Robert Thorn (Charlton Heston) vive con su amigo Sol Roth (Edward G. Robinson) quien sólo rememora el pasado, cuando el planeta era más habitable. Thorn, policía de Nueva York, se ve envuelto en la resolución del caso del asesinato de uno de los principales accionistas de Soylent, que ha muerto golpeado en su casa. Soylent verde es el nuevo producto alimenticio sacado al mercado que anuncian se produce con plancton de todos los océanos.

El seguimiento de las pistas se vuelve difícil entre una trama que elimina toda posible búsqueda de la verdad, un ambiente espeso y desesperanzado hace más y más asfixiante el desarrollo de la película.

Sol Roth decide su propia eutanasia en un sitio llamado El Hogar, el cual recrea el mundo como era en su época de juventud mientras muere y sólo acierta a decir a Thorn que siga su cuerpo como pista antes de desaparecer. El seguimiento de su cadáver ofrece a Thorn el destino real de todos los cuerpos que no es otro que acabar procesados en Soylent verde para ser parte de dicho preparado alimenticio, el final de la película sólo evidencia esa situación sin poder ofrecer ninguna solución a lo que ya se ha generado.

La película ofrece una visión apocalíptica sobre la degradación ambiental y sobre la superpoblación que afecta a todo el planeta, al grado de comerse a los muertos.

Un buen dìa para dar gracias, uno muy bueno para compartir la cena...

Wumpscut / Soylent Grün (1997)

Tuesday, May 15, 2007

Puertas que te dejan entrar y salir pero nunca se abren...


Cuarto

Maria[da]

Who's Maria[da]???... and why should i care?

Maria[da] es esa clase de persona que quiere ver tu interior, por eso es cirujana!!!


Te extraño
extraño
extraño?

Tanto
[que duele]

Lo siento en la carne viva
de esta enorme herida
que tu ausencia causa

Te extraño
tanto
que cambiaria [el aire]
por ver tu sonrisa
[aparecer]
como el crepúsculo

Porque
tan solo
la luz [de tu mirada]
iluminara mi vida
[por un segundo]

Por sentir
el calor
[en este frió desierto]

Te extraño
tanto
que duele
[en el fondo de mi alma]
tanto
que no siento ser yo
[hay un gran vacio]
que
nada llenara
mas que tu voz
mas que tu amor

Como quisiera [ser la luna]
para iluminar
tu camino
en las noches de olvido

Como quisiera
[ser sol]
para calentar
tu cuerpo
en las tardes
de frió

Como quisiera
ser [estrella]
fugaz
para iluminar
tu mirada
y cumplir tus deseos

Como me gustaria [ser agua]
para recorrer
tu cuerpo
como quisiera ser
[tu musa]
para inspirar en ti
lo que tu inspiras
[en
mi]

Vete
aunque me partas
aunque mi vida se quede sin sentido
[y el sol no salga mas]
vete
aunque me veas llorar
[aunque veas como me quedo sin aire]
y seas testigo de como
ME DERRUMBO!!!

Vete
[aunque]
mi boca no vuelva a
sonreir
y en mis ojos solo veas
[soledad]
aunque me ahogue en
mis lagrimas
vete y dejame
aunque sepas que
te amo
[y muera poco a poco]

Vete
[porque si te quedas]
seras testigo
de
como te olvido[?]
[afuera]
la luna
alumbra la calle
aqui en mi habitación
un foco
apaga
[mi alegria]
mis ganas
[el silencio]
mientras la musica
[a todo volumen]
apaga y enciende
[lagrimas]
que ruedan por mi...
[cuerpo desnudo]

Hoy
vive
en mi alma [miedo]
y el solo recordar
reir
sentirme viva

Es dificil entender
como
[mil palabras]
mil personas
[mil cosas]
me tienen vacia
TAN VACIA!!!

Por fin
encontré
una razon
para sonreir
[todas las noches]
antes
de dormir
[eres]
mi razon
para
ser
f/e/l/i/z

Una persona con un amigo imaginario.. es un loco, millones con un amigo imaginario es UNA RELIGION...


Numb3r

Marcos (Mondragon)

Who's Marcos???... and why should i care?

Marcos es un ejecutivo autómata que hace eso que todos hacemos de 9 a 6, después de eso la (supuesta) libertad lo invade y entonces enloquece, a veces en forma de poemas, a veces en forma de ensayos (como el que leerán a continuación), a veces en forma de destrozar su auto en el periférico (de lo cual a sobrevivido ya varias veces), su amistad es adictiva y ya llevo mas de 10 años consumiéndola...

Do u believe in God???

Wich one???

Why???

Do u need it???



Richard Dawkins, who holds the interesting title of “Charles Simonyi professor of the public understanding of science” at Oxford University, is a master of scientific exposition and synthesis. When it comes to his own specialty, evolutionary biology, there is none better. But the purpose of this book, his latest of many, is not to explain science. It is rather, as he tells us, “to raise consciousness,” which is quite another thing.

The nub of Dawkins’s consciousness-raising message is that to be an atheist is a “brave and splendid” aspiration. Belief in God is not only a delusion, he argues, but a “pernicious” one. On a scale of 1 to 7, where 1 is certitude that God exists and 7 is certitude that God does not exist, Dawkins rates himself a 6: “I cannot know for certain but I think God is very improbable, and I live my life on the assumption that he is not there.”

Dawkins’s case against religion follows an outline that goes back to Bertrand Russell’s classic 1927 essay “Why I Am Not a Christian.” First, discredit the traditional reasons for supposing that God exists. (“God” is here taken to denote the Judeo-Christian deity, presumed to be eternal, all-powerful, all-good and the creator of the world.) Second, produce an argument or two supporting the contrary hypothesis, that God does not exist. Third, cast doubt on the transcendent origins of religion by showing that it has a purely natural explanation. Finally, show that we can have happy and meaningful lives without worshiping a deity, and that religion, far from being a necessary prop for morality, actually produces more evil than good.

The first three steps are meant to undermine the truth of religion; the last goes to its pragmatic value.

What Dawkins brings to this approach is a couple of fresh arguments — no mean achievement, considering how thoroughly these issues have been debated over the centuries — and a great deal of passion. The book fairly crackles with brio. Yet reading it can feel a little like watching a Michael Moore movie. There is lots of good, hard-hitting stuff about the imbecilities of religious fanatics and frauds of all stripes, but the tone is smug and the logic occasionally sloppy.

Dawkins fans accustomed to his elegant prose might be surprised to come across such vulgarisms as “sucking up to God” and “Nur Nurny Nur Nur” (here the author, in a dubious polemical ploy, is imagining his theological adversary as a snotty playground brat). It’s all in good fun when Dawkins mocks a buffoon like Pat Robertson and fundamentalist pastors like the one who created “Hell Houses” to frighten sin-prone children at Halloween. But it is less edifying when he questions the sincerity of serious thinkers who disagree with him, like the late Stephen Jay Gould, or insinuates that recipients of the million-dollar-plus Templeton Prize, awarded for work reconciling science and spirituality, are intellectually dishonest (and presumably venal to boot). In a particularly low blow, he accuses Richard Swinburne, a philosopher of religion and science at Oxford, of attempting to “justify the Holocaust,” when Swinburne was struggling to square such monumental evils with the existence of a loving God. Perhaps all is fair in consciousness-raising. But Dawkins’s avowed hostility can make for scattershot reasoning as well as for rhetorical excess. Moreover, in training his Darwinian guns on religion, he risks destroying a larger target than he intends.

The least satisfying part of this book is Dawkins’s treatment of the traditional arguments for the existence of God. The “ontological argument” says that God must exist by his very nature, since he possesses all perfections, and it is more perfect to exist than not to exist.

The “cosmological argument” says that the world must have an ultimate cause, and this cause could only be an eternal, God-like entity. The “design argument” appeals to special features of the universe (such as its suitability for the emergence of intelligent life), submitting that such features make it more probable than not that the universe had a purposive cosmic designer.

These, in a nutshell, are the Big Three arguments. To Dawkins, they are simply ridiculous. He dismisses the ontological argument as “infantile” and “dialectical prestidigitation” without quite identifying the defect in its logic, and he is baffled that a philosopher like Russell — “no fool” — could take it seriously. He seems unaware that this argument, though medieval in origin, comes in sophisticated modern versions that are not at all easy to refute. Shirking the intellectual hard work, Dawkins prefers to move on to parodic “proofs” that he has found on the Internet, like the “Argument From Emotional Blackmail: God loves you. How could you be so heartless as not to believe in him? Therefore God exists.” (For those who want to understand the weaknesses in the standard arguments for God’s existence, the best source I know remains the atheist philosopher J. L. Mackie’s 1982 book “The Miracle of Theism.”)

It is doubtful that many people come to believe in God because of logical arguments, as opposed to their upbringing or having “heard a call.” But such arguments, even when they fail to be conclusive, can at least give religious belief an aura of reasonableness, especially when combined with certain scientific findings. We now know that our universe burst into being some 13 billion years ago (the theory of the Big Bang, as it happens, was worked out by a Belgian priest), and that its initial conditions seem to have been “fine tuned” so that life would eventually arise. If you are not religiously inclined, you might take these as brute facts and be done with the matter. But if you think that there must be some ultimate explanation for the improbable leaping-into-existence of the harmonious, biofriendly cosmos we find ourselves in, then the God hypothesis is at least rational to adhere to, isn’t it?
No, it’s not, says Dawkins, whereupon he brings out what he views as “the central argument of my book.” At heart, this argument is an elaboration of the child’s question “But Mommy, who made God?” To posit God as the ground of all being is a nonstarter, Dawkins submits, for “any God capable of designing a universe, carefully and foresightfully tuned to lead to our evolution, must be a supremely complex and improbable entity who needs an even bigger explanation than the one he is supposed to provide.” Thus the God hypothesis is “very close to being ruled out by the laws of probability.”

Dawkins relies here on two premises: first, that a creator is bound to be more complex, and hence improbable, than his creation (you never, for instance, see a horseshoe making a blacksmith); and second, that to explain the improbable in terms of the more improbable is no explanation at all. Neither of these is among the “laws of probability,” as he suggests. The first is hotly disputed by theologians, who insist, in a rather woolly metaphysical way, that God is the essence of simplicity. He is, after all, infinite in every respect, and therefore much easier to define than a finite thing. Dawkins, however, points out that God can’t be all that simple if he is capable of, among other feats, simultaneously monitoring the thoughts of all his creatures and answering their prayers. (“Such bandwidth!” the author exclaims.)

If God is indeed more complex and improbable than his creation, does that rule him out as a valid explanation for the universe? The beauty of Darwinian evolution, as Dawkins never tires of observing, is that it shows how the simple can give rise to the complex. But not all scientific explanation follows this model. In physics, for example, the law of entropy implies that, for the universe as a whole, order always gives way to disorder; thus, if you want to explain the present state of the universe in terms of the past, you are pretty much stuck with explaining the probable (messy) in terms of the improbable (neat).

It is far from clear which explanatory model makes sense for the deepest question, the one that, Dawkins complains, his theologian friends keep harping on: why does the universe exist at all? Darwinian processes can take you from simple to complex, but they can’t take you from Nothing to Something. If there is an ultimate explanation for our contingent and perishable world, it would seemingly have to appeal to something that is both necessary and imperishable, which one might label “God.” Of course, it can’t be known for sure that there is such an explanation. Perhaps, as Russell thought, “the universe is just there, and that’s all.”

This sort of coolly speculative thinking could not be more remote from the rococo rituals of religion as it is actually practiced across the world. Why is it that all human cultures have religion if, as Dawkins believes he has proved, it rests on a delusion? Many thinkers — Marx, Freud, Durkheim — have produced natural histories of religion, arguing that it arose to serve some social or psychological function, such as, in Freud’s account, the fulfillment of repressed wishes toward a father-figure.
Dawkins’s own attempt at a natural history is Darwinian, but not in the way you might expect. He is skeptical that religion has any survival value, contending that its cost in blood and guilt outweighs any conceivable benefits. Instead, he attributes religion to a “misfiring” of something else that is adaptively useful; namely, a child’s evolved tendency to believe its parents. Religious ideas, he thinks, are viruslike “memes” that multiply by infecting the gullible brains of children. (Dawkins coined the term “meme” three decades ago to refer to bits of culture that, he holds, reproduce and compete the way genes do.) Each religion, as he sees it, is a complex of mutually compatible memes that has managed to survive a process of natural selection. (“Perhaps,” he writes in his usual provocative vein, “Islam is analogous to a carnivorous gene complex, Buddhism to a herbivorous one.”) Religious beliefs, on this view, benefit neither us nor our genes; they benefit themselves.

Dawkins’s gullible-child proposal is, as he concedes, just one of many Darwinian hypotheses that have been speculatively put forward to account for religion. (Another is that religion is a byproduct of our genetically programmed tendency to fall in love.) Perhaps one of these hypotheses is true. If so, what would that say about the truth of religious beliefs themselves? The story Dawkins tells about religion might also be told about science or ethics. All ideas can be viewed as memes that replicate by jumping from brain to brain. Some of these ideas, Dawkins observes, spread because they are good for us, in the sense that they raise the likelihood of our genes getting into the next generation; others — like, he claims, religion — spread because normally useful parts of our minds “misfire.” Ethical values, he suggests, fall into the first category. Altruism, for example, benefits our selfish genes when it is lavished on close kin who share copies of those genes, or on non-kin who are in a position to return the favor. But what about pure “Good Samaritan” acts of kindness? These, Dawkins says, could be “misfirings,” although, he hastens to add, misfirings of a “blessed, precious” sort, unlike the nasty religious ones.

But the objectivity of ethics is undermined by Dawkins’s logic just as surely as religion is. The evolutionary biologist E. O. Wilson, in a 1985 paper written with the philosopher Michael Ruse, put the point starkly: ethics “is an illusion fobbed off on us by our genes to get us to cooperate,” and “the way our biology enforces its ends is by making us think that there is an objective higher code to which we are all subject.” In reducing ideas to “memes” that propagate by various kinds of “misfiring,” Dawkins is, willy-nilly, courting what some have called Darwinian nihilism.

He is also hasty in dismissing the practical benefits of religion. Surveys have shown that religious people live longer (probably because they have healthier lifestyles) and feel happier (perhaps owing to the social support they get from church). Judging from birthrate patterns in the United States and Europe, they also seem to be outbreeding secular types, a definite Darwinian advantage. On the other hand, Dawkins is probably right when he says that believers are no better than atheists when it comes to behaving ethically. One classic study showed that “Jesus people” were just as likely to cheat on tests as atheists and no more likely to do altruistic volunteer work. Oddly, Dawkins does not bother to cite such empirical evidence; instead, he relies, rather unscientifically, on his intuition. “I’m inclined to suspect,” he writes, “that there are very few atheists in prison.” (Even fewer Unitarians, I’d wager.) It is, however, instructive when he observes that the biblical Yahweh is an “appalling role model,” sanctioning gang-rape and genocide. Dawkins also deals at length with the objection, which he is evidently tired of hearing, that the arch evildoers of the last century, Hitler and Stalin, were both atheists. Hitler, he observes, “never formally renounced his Catholism”; and in the case of Stalin, a onetime Orthodox seminarian, “there is no evidence that his atheism motivated his brutality.” The equally murderous Mao goes unmentioned, but perhaps it could be argued that he was a religion unto himself.

Despite the many flashes of brilliance in this book, Dawkins’s failure to appreciate just how hard philosophical questions about religion can be makes reading it an intellectually frustrating experience. As long as there are no decisive arguments for or against the existence of God, a certain number of smart people will go on believing in him, just as smart people reflexively believe in other things for which they have no knock-down philosophical arguments, like free will, or objective values, or the existence of other minds. Dawkins asserts that “the presence or absence of a creative super-intelligence is unequivocally a scientific question.”

But what possible evidence could verify or falsify the God hypothesis?

The doctrine that we are presided over by a loving deity has become so rounded and elastic that no earthly evil or natural disaster, it seems, can come into collision with it. Nor is it obvious what sort of event might unsettle an atheist’s conviction to the contrary. Russell, when asked about this by a Look magazine interviewer in 1953, said he might be convinced there was a God “if I heard a voice from the sky predicting all that was going to happen to me during the next 24 hours.” Short of such a miraculous occurrence, the only thing that might resolve the matter is an experience beyond the grave — what theologians used to call, rather pompously, “eschatological verification.” If the after-death options are either a beatific vision (God) or oblivion (no God), then it is poignant to think that believers will never discover that they are wrong, whereas Dawkins and fellow atheists will never discover that they are right.

As for those in between — ranging from agnostics to “spiritual” types for whom religion is not so much a metaphysical proposition as it is a way of life, illustrated by stories and enhanced by rituals — they might take consolation in the wise words of the Rev. Andrew Mackerel, the hero of Peter De Vries’s 1958 comic novel “The Mackerel Plaza”: “It is the final proof of God’s omnipotence that he need not exist in order to save us.”

Over and Out...

Friday, April 20, 2007

link to>[Y los deseos... se cumplen.]



NEXT:

Oswald

Who's Oswald???... and why should i care?

Think of me as the good samaritan with the bad intentions.I'm cold blooded but warm hearted.I'm a riddle you wont solve unless i grant you access to my world. I'm not a copy or an imitation. I have many qualities some good, some bad. But either way they are my own. I don't have much need for blood relations. My friends are my family.I love extreme fun anything that gives adrenaline rushes. I don't care for peoples opinions of me. So don't waste your time talking shit on me. I do not hate life. I do not think it suck's either. LIFE DOES NOT SUCK, PEOPLE JUST SUCK AT LIFE ! I have many ideas and plans but i lack the motivation. Sometimes i write, songs, poetry, thoughts. It's hard to find people that are on the same wave length as me. I like people who make me laugh.I give pretty much everyone a chance but if you screw it up it's your problem.

Es asqueroso, de verdad, asqueroso!!!

Estoy apoyado en una de las puertas del metro, de las que no se abren, para ser más exactos. Tengo a un tipo hurgándose la nariz de manera que solo puede catalogarse de obscena. Él está al final del vagón, apoyado, a mi izquierda, tan cerca que casi podría indicarle el camino a la chingada. Tiene la atención de absolutamente todo el vagón, nos tiene hipnotizados.

Me viene a la mente esto: empalar al deficiente nasal, arrojarlo al vacío.

Dejo de observar al pequeño arqueólogo porque prefiero mirarme. Miro lo que llevo puesto y sé que me voy a morir de calor en pocos minutos, lo sé. Poco más aparte de mujeres maquilladas, caras de polvorón… Una mujer que rondará los 30 y muchos, es asombrosamente hermosa, lo que es raro porque a esas horas la gente está como deforme. Por la inclinación de la cadera y cómo me mira sé que me prefiere a mi antes que a su marido [lo siento, tenía que decirlo].

Pienso: pérfida, insatisfecha sexual, monotonía conyugal.

Toca hacer trasbordo en la próxima estación y corro como un cabrón para no tener que respirar la marabunta de colonias que me trago cuando me despisto y que me dejan aletargado.

Para mi infortunio el panorama de la próxima estación no varía mucho del anterior.

Más gente sacándose mocos. Maquillaje, más maquillaje, ésta se está maquillando [por amor al Cielo, lleva más pintura que un bodegón, pero parece que no tiene suficiente] en el vagón mientras mantiene una conversación absurda con su compañero de asiento, lo sé pese a que con mi música no les oigo, porque el tipo con el que está hablando lleva el pelo relamido hacia atrás con alguna sustancia barata.

Pienso: rimel barato, ojo, un perro andaluz, cómprate un auto.

La humanidad es como un gris paisaje monótono, y yo el que lo observa, indiferente pero aburrido. Las zorras siguen maquillándose, aunque hay que reconocer que no se sacan los ojos [como el del moco].

Generalmente no me entero de estas cosas, porque estoy completamente abstraído con mi música, pero estos días como no me ha sido posible, me veo obligado a observar a mi alrededor, lo que es una pena, porque por mucho que suba el volumen no puedo salir de todo aquello. Realmente no me interesa la gente que me rodea porque… bueno, porque… porque a lo mejor me pegan algo y acabo viendo reality shows y se acabo.

No me puedo apartar de todo aquello y lo que veo me asquea. Un ciclo continuo de mala leche que sólo logro suavizar gracias a contadas personas. Esto no tiene moraleja; no hay conclusión; ni pretendo hacer pensar a nadie; no tiene ni principio ni fin, porque no sé cuando o donde empezó todo, no sé cuando va a acabar; ni siquiera sé si al final acabaré siendo asimilado y dejaré de comerme la cabeza para volverme un maldito parásito.


"Sólo me gustaría ser idiota para no preocuparme tanto, o ser tan inteligente que desde mi superioridad no me afecte tampoco la mediocridad y la rutina"

Emile Cioran

Revisitando el DF


Son las diez de la noche y está lloviendo...

El taxi dobla en el parque de la calle y veo un aparador que dice "valet parking" cubierto por una sombrilla multicolor. Alrededor del cordón rojo se agolpa un montón de gente mojándose, algunos con sombrillas... Y en el espacio libre veo a un tipo que trae una camisa de mil encajes, medio darkie o algo así y una peluca a lo María Antonieta y algo como un rompevientos que dice en inglés "let´s make love" bordadas sobre un corazón rojo...

El tipo grita: -esta noche no hay cortesías!!

Y me saca de ese pequeño trance en el que parece que iba cayendo, como Alicia, me siento extraña y fuera de lugar, el acceso es solo con cover"- concluye, entro a la bola y empujando gente me acerco a él.

- Soy invitada de *****- digo cuando el tipo abre el cordón y me recoje mi invitación.

El tipo me mira extrañado, asiente, ladra algo por un radio y me conduce al acceso del stage. Junto a la puerta me topo con una niña con toda la pinta de ser modelo y anoréxica, con un modelito muy Westwood de los 80´s y un abrigo de piel sintética.

La niña se me queda viendo con sus ojos de manga japonés, como si se hubiese quedado prendada de mí. Me conduce al backstage por unas escaleras y un pasillo iluminado por infrarrojos y algunos láser verdes donde una bola de gente tipo raver bailan mientras las parpadeantes luces proyectan unas grecas caprichosas sobre los muros altos de espejo. La plataforma inferior es más humeda, veo a unas personas
rapadas y greñudas frente a unas laptops y unos tornamesas. Algunos tipos con pinta de dealers que corren ectasy.

Camino en el pasillo, el suelo desciende y estoy sobre una pasarela de acero, que termina en una gigantesca pista de baile repleta de una multitud, volteo hacia los tipos de las laptops, donde hay cuatro tornamesas, donde ***** pincha algo que suena como a jungle, con unos toques de ambient, acid jazz y drum n´bass, rítmico y ensordecedor.

***** está pinchando discos, junto a su ayudante, un chico jamaiquino, que levanta las manos mientras sus dreadlocks vuelan por los aires. El stage, la pista y las paredes parecen girar de manera centrífuga debido a las luces de los estrobos y los
láser que parpadean incesantemente. Cuando estoy a punto de perder el equilibrio, la niña sacada de un manga, me señala la sala VIP custodiada por dos tipos, que traen unas polo rojas con el mismo bordado de corazón y el "let´s make love".

Tras las paredes de metacrilato hay como una imitación de sala de espera del aeropuerto Heatrow de Londres, aunque con unas luces negras e infrarrojas, unos sofás tapizados de piel negra y mesas de centro blancas, como de granito con un jardín zen encima... muy minimalistas.

En las paredes blancas hay colgado un cuadro que dice "procrea" con letras negras...

El sonido toca algo así como Brian Eno, como el "music for airports".

Hay una bola como de diseñadores, músicos, y pseudoyuppies muy retros, algunas modelos con pinta condechi, (con tatuajes o lo que parece rayones con henna) algunas con colitas y uniforme como sacadas de la Academia Maddox.

Todos toman bebidas o agua embotellada, o comen uvas de un platón algunos con cerveza en mano o tomando red-bull o alguna bebida psybertrónica. En el VIP hace mucho frío al respirar, mi aliento se solidifica, mientras en el stage la gente brilla aperladamente por el sudor, lo cual envidio en este momento.

De pronto, una chica que estaba sentada en un sofá de piel se pone a gritar como una posesa cuando empieza a sonar "Lust for Life" de Iggy Pop, salta sobre la plataforma del dancefloor, se arranca la playera TO BE que lleva puesta y queda solo con sus jeans y las botas Martens, empieza a brincar y dar vueltas haciendo movimientos como si estuviese dando brazadas al nadar.

Mientras observo.. todo transcurre.. en cámara lenta.. como si lo estuviera viviendo en la pantalla de un viejo autocinema...

ComIenZa eL fEstIvaL



I take no responsibility for any eye burnin, brain rottin, loss of sanity or any other physical or mental trauma caused by this..

Después de varias amenazas por correo que hacen ver a los videos de Cho Seung Hui como poesía romántica, he decidido que es momento de comenzar el festival.

A casi un año de su concepción en un café en la Condesa, este festival pretende que los (y las) lectores de este Blog participen en él, y no solo eso, sino que cualquiera con algo que aportar aparezca para enriquecerlo y diversificarlo.

Los textos presentados aparecen sin edición de los organizadores y están presentados previa autorización (casi todos) de sus autores.

Todo festival tiene que tener un principio, un génesis, este lo tiene con una de sus co-creadoras, Fanny.

Quien es Fanny???



Fanny es mexicana por nacimiento, mercadologa por convicción y filosofa por adicción.

Es esa clase de chica mezcla de inteligencia y vehemencia que te hace charlar por horas o estar en silencio por días.

Victima de insomnio como yo, se pasa las noches en alguna fría habitación de hotel (por cuestiones de trabajo) llenando una vieja libreta de ideas tan rápido como su muñeca se lo permite, también es una de esas chicas que murmura mientras lee... Fué la primera en responder al llamado de trabajos y por ende con ella empezaremos.

Como saben la retroalimentación es por medio de comentarios y/o correos electrónicos.

ENJOY!!!

Thursday, November 23, 2006

Thanksgiving Day (Another)


Puto fin de semana, lo peor de viajar es el cansancio, la fatiga... NECESITO ENERGÍA!!!, a mi edad ya no es tan sencillo el no dormir tres días consecutivos bebiendo martinis.

Para colmo despues del puente viene ahora otro con el thanksgiving gringo y el que falta con el cambio de presidente, ya he recibido UN CHINGO de cartas amenazandome de muerte, exigiendome y las menos pidiendome amablemente que actualice este blog, y voy a hacerlo, no por las cartas atemorizantes sino porque por fin he (casi) concluido con la recepción de trabajos para el festival de participación, casi todos ya saben de que se trata y si no, esten pendientes porque pronto se actualizará esto y se actualizará en serio.

Por el momento les dejo un par de mails (no atemorizantes) que si me llegarón y me dejarón algo para meditar:

1. www.StopGlobalWarming.org

Join the Stop Global Warming Virtual March on Washington.. dont know how many of you know about this in the US
but at last the issue seems to be everywhere for you as it is in the UK. the idea of a virtual petition in this instance seems like genius to me.

(i have also just finished george monbiots Heat book about global warming... and even though he's a mate of mine i recommend it as the ideal christmas present. well... that is if you dont mind being called a sourpuss or a scrooge. lots of my mates went to see him give talk at the sheldonian theatre in oxford which was very inspiring. if a little terrifying. but then what can be more terrifying than watching the trees not changing colour when they should. ok perhaps i should get out more.
it aint very rocknroll. but i long since pissed all that bullshit away.)

2. http://oceans.greenpeace.org/en/

supermarket demand for fish ( not that i eat fish or meat ) has meant we are fishing to extinction . what i find particularly offensive are the enormous nets they use that drag everything up and well.... just have a read. supermarkets should be made to source their fish responsibly and governments should act in the intersest of our future to regulate for sustainable fishing. not this mass production/destruction shit. i respect peoples right to eat fish. but evertime i watch the guys in the band sitting down to their whatever it is with scales i quietly wonder how its arrived. and what was destroyed and killed or thrown away to get it....

sermon over.

sorry.

Para finalizar, si eres esa lectora de ojos grandes, labios sensuales y cuerpo escultural (de nombre Johana Vega Arias) regocijate, porque tu que vives en barcelona (y que dices que no eres española) podrás gozar de una exhibicion de las pinturas mas emblemáticas del maestro Stanley Donwood y su aprendiz el Dr. Tchock (Thom Yorke) a partir del 26 de Noviembre y hasta el 16 de Diciembre, para mas informacion esta Dead Children Playing

Besos Johana, me debes unas pelas, les dejo con un poco de su diario (no del de Jo, sino del de Donwood)...

21.11.06.
Eyes gritty. Function low. I'm here in Spain. Everything exists: paintings, prints, books. Just remembered that I was going to print some underwear with that scary bear on them. Forgot/ran out of time. The book looks great; like a sketchbook with all the rubbish taken away. Although of course opinions may differ. Trying to figure out which painting goes where. Trying not to think beyond the moment and concentrate on the one that's passing. Not easy. A man phoned me from a newspaper and asked me a load of questions. Me trying not to be rude and/or inarticulate. It's pretty strange in here, being surrounded by work that dates back to 1999. And it's also strange to be back in Barcelona; I was last here when Radiohead launched OK Computer; I came on a train that time and it was loads better than that fucking sleazyJet I got on today. Anyway. I think it's time to go and find a bar.



20.11.06. LATER
Hmm. I've got some news, of sorts. The paintings are apparently 'arriving today' in Barcelona. According to the same source: 'don't think that any of them are damaged'. You can imagine my relief.
The book, 'Dead Children Playing', is scheduled to emerge from the printers on Wednesday. When I get back from Spain (if I do) I'll be printing 100 woodcuts to go in the signed copies. These woodcuts will not be for sale anywhere else, and will be exclusive to the people who have bought a (ridiculously overpriced) signed copy of Dead Children Playing.
Other news: I hear that the big flyposters advertising the show (see Taglibros passim ) are going up in Barcelona as I type. And I hope to be providing lots of stickers at the show, for people to, um, stick all over the place.

20.11.06
I don't know when I'll next be able to update this; due to my inability to keep up with technology and my reluctance to move with the times I'm probably not going to be able to do it from anywhere but in front of this exact computer.
What's new? Nothing much. I have no idea if the paintings got to Spain. I have no idea where I'm going to stay, or when the aeroplane attempts to lumber from the earth. I don't know anything. The Doctor is maintaining radio silence after retreating to somewhere incredibly remote and dangerous. I'm beginning to see his point of view. Maybe I'll miss out the 'dangerous' part though.
I'll try to get some news. Back later.

15.11.06. LATER.
The paintings are in boxes. They are on their way to be seen by whoever sees them. I'll perhaps never see them again, as if they've gone to seek their fortunes. Bye, pictures.



15.11.06
I wrote elsewhere (on the 'TEXT' page) about wandering the streets of London, looking for nothing in particular. I was going to talk about how I tried to use graffiti tags as a sort of quasi-navigational system, but I couldn't find the notebook that had the tags written in it, so I didn't bother to mention it. Since then, I found the notebook, so here are the tags.
Please note that these were recorded in October and November of 2000, so a lot of these will either be no longer relevant or will have been painted over by fuckwits who have the stupid idea that a painted rectangle of beige is preferable to a calligraphic extravaganza.
BIK BUGS NRG SUN MAPE ERA POKE FINE HEAT ROYAL HEVY KRON SCAN LIES MEROK PEST SPAM HOPE BECK ZOKOE FUNK ROKO ENKA DOY CAD TEACHA CHOP SKOT3 HEKS BOOGIE SHAKE LUSTHUNT NONE FLEX BEAM MENACE FINE DENT ZONK BEAN DONT JOOZE DEMO CRUDE SWERV FUME ZOMBY BOZO HEAR DIET ELK WORD MEAN SNAKE SPAR MYTH CHERI MOPH FLAVA KTO KOOZA MESH HEL SANE ZKE SKOLA CEO SAFE CORE WAGE MERV LEVEL CORD NOIZE FILO PARA CRUEL SIM SPOE ZEAL LATE NMO RANZ STORE TOUCH BATE EMO COSA DDS CODE BOMS
DONT WATCH MY DUB

08.11.06. LATER
Ha. Done it.

08.11.06.
Well, I'm still making this website. Still typing, still making little .png files. Anyway, it really is nearly done now. I'd almost managed to forget the whole thing; website, exhibition, everything, because I'm far away from where I usually am and mobile phones don't work too well here. This house isn't haunted, which is a fucking blessing because when they are it makes life quite difficult. Getting to sleep is very hard, for instance. The files for the book did eventually arrive at the printers' in Barcelona, but I haven't seen any proofs of it or anything like that. I'm still pissed off about having to fly there, especially as flying is um, like, the new smoking. Why are they banning smoking but not flying? Anyway. Whatever.

23.10.06
I've nearly finished this website. It's been a while since I've done any html coding and I've pretty much forgotten most of the little I once knew. Several painful visits to coding sites later I think it's okay. No way to test it on a PC though. Oh well. So, saturday was spent printing posters for the show, featuring huge yellow lettering and bear growth. Printed nearly 200 before realising that somehow the slitty eyes of the final bear had inexplicably not been included on the screen. Gasping from solvent inhalation I realised that the slitty eyes are going to have to be added later. Next week. Which is now this week. Of which I have 3 days left before heading off to a (probably haunted) house in the depths of the strange western countryside to do some other work. Oh yes, and the dvd with all the artwork for the book that sort of accompanies the show hasn't turned up at Iguapop yet. It's in a Spanish post office somewhere.

20.10.06.
The idea is to put about twenty paintings up on walls in a gallery in Barcelona that I've never seen. Most of these paintings are quite large. I've held three exhibitions in the past, but none of them have involved large and unwieldy expanses of canvas.
Barcelona? I'm going to have to fly there in a fucking aeroplane. I'd been hoping that I could get there on a train; I even worked out how I could do it. But sadly, unbelievably, I 'don't have the time'. I woke up last night. I don't know what time it was. I was worried about what I might have forgotten. This morning I couldn't remember what it was that I might have forgotten.

Happy Thanksgiving!!!
Turkey...Yummie

Friday, August 11, 2006

As Dead As Leaves




Powered by Castpost

somewhere I'm not
I’m walking out in a force ten gale
birds thrown around, bullets for hail.
the roof is pulling off by its fingernails.
your voice is rapping on my window sill

yesterday's headlines blown by the wind.
yesterday's people end up scatterbrain.
then any fool can easy pick a hole. (I only wish I could fall in)
a moving target in a firing range.


swimming in an oil slick
pulled out by the tide
broke over lines, tonadoes eye.

going out of my mind, bad fucking vibess.

somewhere I cant hear this noise.

wildlife dying somewher with sunshine.

poisoned or poor no sharp pains or lumps.

a rare species being wiped out scattered far and wide.

eyes open him confused at a loss.

avoiding your gaze were the voices stop.

somewhere I'm not
scatterbrain

somewhere I'm not
scatterbrain

lightning fuse.

power cut.


scatterbrain

on black ice, under floorboards.

just keeping afloat.

somewhere I'm not

just keeping afloat.

fingers dead in the ice
skin burning
watching the growths.

somewhere I can't
just change sides
bumper to bumper
nose to tail
always in my face
tv ariels bendt double, in a force ten gale.

watching someopne elses lights on the gangplank.

I’ve lost my train of thought, it happens all the time.

don't know how old iam, tumbling down.

don't recognize us, thinking the wrong thoughts.
should maybe grow up
somwhere I dont give a fuck.

somewhere Im not under breaking oaks.

pulling up asphalt pulling up rocks.

the roots dig up the road
a block of ice
not in a rash doing bad dance.

more rain, sticking rain.

Thursday, August 10, 2006

En Alemania aun se regalan flores...


Un año completo.

Cíclico.

Cuadrado.

Siempre que se mira hacía atrás se siente nostalgia, por lo que se ha dejado y por lo que no pudo hacerse, reflexiones y reclamos, todo en un solo sentimiento, todo en un solo nudo en la garganta.

Este año he viajado, me han despedido y contratado, me han golpeado, asaltado e incluso escupido, me han abofeteado y humillado, he vuelto a tener y me han quitado, creo que simplemente estoy en esa edad donde ya estoy mas cerca de los treintas que de los veintes, ahora veo la vida diferente, aun cuando es la misma vida.

Siento que todo ocurre muy deprisa, y yo como en slow motion ya no puedo ponerme al día, inclusive el whisky sabe diferente y ya no emborracha tanto. El vino blanco ya no sabe tan feo y la pipa ya no es tan difícil de recargar y de encender, cosas cambian y cosas permanecen, exnovias que se casan y otras que juran nunca hacerlo, acostones de ocasión son más frecuentes pero menos excitantes, la rutina de un arte que sabes que aun puede experimentarse pero con resultados que ya conoces.

Daría todo lo que sé por el 1% de lo que desconozco.

Se acabo el mundial de soccer y solo fue otro mundial, otro donde se cree que se puede... pero no, se pierde como siempre aunque se juegue como nunca, toda Alemania se satura de cerveza y excesos impresionando a los que no la conocían por su modus vivendi de primer mundo, la honestidad y el orden se ve como algo novedoso.

Soy, debo confesarlo, de esa minoría inconcebible que no se apasiona con un partido de soccer, de esa minoría irreal de gente que no le grita al televisor, que no se apasiona por un conjunto de píxeles iluminados en un monitor, de esa minoría que no canta de algarabía o llora de tristeza con sus compatriotas, Beckham y Zidane leían un pergamino acerca de la no discriminación mientras Israel planeaba su venganza contra el Líbano so pretexto de (aunque a usted que esta leyendo le parezca trillado) acabar con un grupo islámico ortodoxo presumiblemente Terrorista.

Así es como transcurre la vida aquí (donde quiera que eso sea) para mí, no para ti que estas leyendo esto, no. Para ti es un mundo diferente, un universo maravilloso donde no existe calentamiento global, donde no hay inundaciones ni cambios climáticos extremos, donde no hay marejadas inexplicables, donde no te asesinan si quieres cruzar una frontera ilegalmente, donde no hay terrorismo inducido, donde no hay plantones que sitien tu ciudad, donde no mueren los pajarillos por la contaminación, donde no matan a golpes a perros y focas bebe para controlar su población, donde tienes suficiente Melatonina, donde aun se regalan flores...en Alemania.

Wednesday, March 01, 2006

The Sleepwalker


Desolado, apesadumbrado, sin afeitar y con tanto olor a alcohol y perfumes baratos que de hecho era un peligro a la sociedad por la flamabilidad en mi persona, vacaciones en la playa escocesa que estupidez!!!.

Entre a una taberna detrás de dos marineros con grandes abrigos raídos, al ingresar, la media luz y el exceso de humo de tabaco hicieron mis párpados mas pesados, giré la vista y una mujer me quedó mirando. Tendría unos 35 años. Pelo corto a la garçon y cara de amazona en las sabanas. La miré fijamente, como hipnotizado por su recia belleza. Ella me retribuyó con una sonrisa muy sugestiva y me guinó el ojo.

Para asegurarme de que era efectivamente a mi a quien ella se dirigía, me di vuelta. No vi a nadie detrás de mí y mientras hacia esto se me acercó.

“- Hola” –le dije.

Ella respondió con la misma sonrisa y me quedó mirando expectante. Hubo un silencio. Poco a poco, esa cara más que amigable se fue transformando. Desapareció la sonrisa. Ahora, me miraba seria, reacia.

“-¿Cómo te llamas? –pregunte tratando de esbozar una sonrisa, buscando volver a generársela a ella..

No me respondió. Me miró más seria aún y se le fueron frunciendo las cejas entre enojada y desconcertada.

“- Don’t you remember me mate? – dijo ella. Con un marcado acento escocés.

Que estúpido, la costumbre de decir siempre hola, la costumbre de hablar español.

-No. Have we met before? – respondí con acento de foreign student. Hubo un silencio.

Se quedo mirándome.

-You’re kidding, right?” – replicó ella.

- No, ‘am not, should i? - y la miré serio.

- We were dancing all night, last bloody night – me contestó sin confesarme cómo había terminado la noche y sin creerme que no recordara. No parecías estar tan borracho la noche anterior también me replico, tratando de encontrar una excusa a mi comportamiento.

Le pregunte varias veces si estaba absolutamente segura. Respondió que sí cada vez sin poder ocultar su decepción.

Intente seguir la conversación cambiando el tema y explicándo que tal vez me estuviera confundiendo, pero la situación se volvió demasiado extraña, así que decidí terminarla.

- This is awkward. Nice to meet you. Must have been someone else. – Le dije.

La mujer estaba enojada. No respondió. No me creía y no había manera de que la hiciera cambiar de opinión.

Me aleje consternado. Estaba seguro de que la noche anterior había bebido en el bar del hotel mientras afuera llovía a cantaros y que después subí a mi habitación donde me quedé dormido como un lirón, había llegado a la playa después de doce horas de manejar sin parar. Había dormido casi 14 horas. Incluso recuerdo distantes imágenes de lo que soñé esa noche.

Estaba en la playa, en el mismo hotel y, luego salí, pero la lluvia arreciaba y regresé sobre mis pasos, extrañamente me equivocaba al entrar al hotel y me metía en otro lugar. El recuerdo era muy vago. Recordaba subir una escalera de tablones viejos de madera, darme cuenta de que ese no era el hotel y salir. Luego, recordaba llegar al hotel, entrar sin inconvenientes a mi habitación y recostarme.

Después de un rato en la barra bebiendo escocés en las rocas olvide el extraño encuentro y seguí mi noche. Al llegar al hotel, me di cuenta de que tenía unas manchas de sangre en mi pierna. Me había raspado en tres partes distintas de la pierna izquierda. No era la primera vez que encontraba heridas leves en mi cuerpo sin acordarme cómo me las había causado, pero creo que a todos nos pasa, de repente nos encontramos alguna que otra raspada o moretón sin recordar donde nos habíamos golpeado, le reste importancia.

A lo largo de mi estadía en la playa, me volví a cruzar varias veces con la mujer. No volvimos a hablar. Parecía seguir enojada conmigo. Cada vez que la veía, me venía un sentimiento extraño en el estomago, en las entrañas. Ella me miraba sin perdonarme y yo impávido de mi culpa no podía remediarlo. Durante ese viaje me sucedieron otras cosas un tanto extrañas. Me cruce con un par de personas por la calle que me saludaron con una sonrisa leve como si me conocieran. Un rasta mestizo, una chinita muy simpática y un gordo con pinta de pederasta. No entable conversación con ninguno de ellos, pero por cortesía asentí para saludarlos.

Todo era demasiado extraño, pero supongo que para eso viajas, para salir de la rutina. Al regresar a México, los indicios se volvieron más evidentes. Mi vida se volvió extremadamente rara. Ya no conseguía restarle importancia a las cosas que me sucedían. Comía más de lo habitual. Durante un par de semanas, me levanté con dolores musculares, sobre todo en los pectorales y los brazos. Al cabo, de un tiempo me di cuenta de que estaba ganando peso. Lo extraño era que me estaba volviendo musculoso y hacía tiempo que no levantaba las pesas que me había comprado en una de esas tiendas cursis de “año nuevo vida nueva”. Mis bíceps, pechos y hombros estaban hinchados, era muy bizarro todo aquello.

Nunca había sido muy bueno para acordarme de mis sueños. Me quedaban memorias vaguísimas de sentimientos, caras, lugares, etc. Me costaba mucho asociarlos y recordar historias o eventos relacionados. Estaba bastante acostumbrado a eso pero al regresar de las vacaciones, mis sueños desaparecieron por completo. Cada noche me sumergía en un espacio negro que no me dejaba absolutamente nada. Luego de unos días, me comencé a preocupar.

Me angustiaba pensar que mi mente se podía alejar tanto de mi conciencia durante las horas de sueño. Antes de dormir pedía a los dioses que me dejaran acordarme de algo. Por más vago que fuera...pero nada.

Me levantaba cada vez más cansado. Algunos días, agotado. Mi ropa a veces olía muchísimo a tabaco. Era fumador, pero si no salía de noche, no me fumaba más de dos o tres cigarros. Las inexplicables pequeñas heridas se volvieron recurrentes.

Ya nadie me hablaba, ni familiares, ni amigos respondían a mis llamadas, en la oficina sin previo aviso una mañana ya había alguien ocupando mi lugar, trate de hablar con mi jefe pero este no me recibió, supongo que mis constantes faltas y errores por fin habían hecho mella en mi rendimiento, así que solo ocupé un cubículo afuera de mi oficina, no iba a renunciar así como así, y mientras no me despidieran formalmente podía seguir con algunos proyectos.

Una mañana amanecí helado y con el pene irritado, como si hubiera tenido una activísima noche de pasión. Tenía olor a perfume de mujer en todo el cuerpo. No recordaba absolutamente nada. Me vi ojeroso en el espejo del baño y me metí en la ducha como todas las mañanas. Me cepillaba los dientes bajo el agua cuando me invadió un sentimiento, una angustia mezclada con pena y culpa. No tenía la menor idea de dónde provenía ese sentimiento. Me mire al espejo al secarme y salí a la recamara.

Mis cosas estaban bastante ordenadas. Más que de costumbre. No tenía recuerdo de haber ordenado el depto en los días precedentes. Entro a la sala y vi que mi botella de whisky había bajado sustancialmente. comencé a preparar el café de todas las mañanas. Encendí el televisor como siempre y me senté en mi sillón favorito. Al sentarme lo sentí distinto. Hizo un sonido nuevo. Me levante y me di cuenta de que había una mancha de sangre coagulada bastante grande. También había unas manchas en el piso. Me entró pánico y luego desconcierto. Me quite la bata y me inspeccione el cuerpo. No tenía ninguna herida grave.

Me preocupe. ¿De quién podía ser esa sangre?

Comencé a inspeccionar el apartamento. Abrí closet y muebles tratando de no pensar en lo que estaba buscando. Nada. Me percaté de que el edredón de mi cama faltaba. Lo busque por todos lados y no lo encontré. Me senté a pensar mientras tomaba mi ahora helado café. Nada. Todo negro. Mi memoria no podía entregarme absolutamente nada. Recordé las páginas que leí antes de dormirme la noche anterior. Me acorde hasta de las vueltas que di antes de quedar dormido... Nada más.

Claramente escuché como tratarón de abrir mi puerta, incluso escuche como introdujeron la llave, me apresuré y active el seguro, pregunté quién era pero no obtuve respuesta, escuché murmullos y se alejarón, despues de algunos minutos abri la puerta y el pasillo estaba vacio, ¿que estaba pasando?, en el apartamento no había más evidencia que la mancha en el sillón y la ausencia del edredón.

Me vestí rápido y bajé al auto, lo encendí y mientras abrí la cajuela para meter mi portafolios y la pequeña mochila que llevo siempre con tanta madre como el PSP, el DS, el Ipod y sus respectivos cargadores, cigarros y alguno que otro libro, pero al ir hacia atrás del auto, mucha sangre.

Mis ojos se abrieron por si solos. Tanta sangre me trajo algo como recuerdos de mi infancia cuando viajaba al campo y veía cómo desollaban los peones de la abuela a las ovejas. sentí como mi corazón empezaba a latir muy rápido.

Cerré la cajuela de golpe y me senté frente al volante sin salir de mi espanto, con la mirada fija en un punto incomprensible.

¿Había matado a alguien?

No podía salir en el auto. Tal vez alguien me había visto deshacerme del cuerpo.

Si así era, seguro se lo había descrito a la policía al hacer la denuncia. Quedé helado.

Me entró un sueño muy profundo. Era un agotamiento... en agotamiento existencial. La incoherencia de todo lo que estaba sucediendo y su impotencia me derrotaron. Casi dormido comencé a escuchar voces, muchas, demasiadas, repetían frases ilegibles, inaudibles, voces roncas que se escuchaban como “soblunamo nambu oblos omunalbos”.

Las palabras comenzaron a hacer eco en mi mente. Luego de unos minutos decía: “sonámbulo, sonámbulo, sonámbulo, sonámbulo”.

Cuando el sonido de todas esas voces se volvió una sola, comencé a comprender las cosas con una claridad epifánica sin precedentes.

Nunca en mi vida había sabido las cosas con tanta certeza, millones de imágenes, memorias perdidas, noches de amor y desencuentros, de vidas completas vividas. Recordé todo. Supe entonces que había sido sonámbulo, toda la vida y que, en una de esas inalcanzables noches, maté a alguien y me pegué un tiro.

Las voces comenzaron a tomar formas indescriptibles, sombras amorfas y luces cegadoras, todo al unísono...Estás muerto, me decían mientras reía, mientras me devoraban.

Wednesday, February 22, 2006

Centlalia-Cemelle


Música, perdición de Orfeo y primer ardid de hermes quién al día de nacido transformare una tortuga en citára, una forma de expresión, pero más que nada una forma de comunicación, no solo en el sentido intersocial, sino como una forma de comunicación aun con el subconsciente. Este es un tema que ha surgido y vuelto a surgir en charlas con varios de ustedes. Me temo que en algunos casos, lo que planteé no quedó claro, lo que ha alzado mas alboroto que cuando el Senado tuvo que prohibir las bacanales en Roma en el año 186 a.c. Debido a ello, utilizaré este medio para explicar mi argumento. Quienes tengan opiniones o críticas al respecto, que tomen forma de comentarios por favor.

Como algunos sabrán (y los mas que no se han dado cuenta de su entorno), la música como ente comercial ha sufrido varios altibajos, muchos se quejan de que ya no sea negocio, pero hay que analizar el cómo y él porque, solo basta con encender el televisor o visitar su tienda de discos local para darse cuenta del primer problema, la mercadotecnia del pop. Y no es que este afirmando que el resto de los “géneros” no la utilicen, pero hay que ver de que forma, ahora cualquier banda de carácter juvenil que sepa tres acordes de guitarra puede lanzar un álbum, el resultado carece de calidad y contenido, pero gusta a las masas de púberes inseguros e ignorantes de lo que escuchan, una especie de escape tal vez?, bueno la explicación es simple, las notas como todos saben causan estímulos y sensaciones en el escucha a nivel cerebral un sonido o una nota corresponde a una determinada frecuencia de sonido.

Por ejemplo, la nota “la” (A) corresponde a 770 MHz. Esto quiere decir que el sonido es un continuo (un espectro) que se extiende desde frecuencias muy bajas que se escuchan como sonidos intermitentes hasta frecuencias tan altas que el oído humano no puede percibirlas. Dentro de ese espectro se encuentra el espectro que el ser humano puede oír.

En algún momento de la historia, la cultura occidental, decidió dividir el espectro audible en pequeños fragmentos de frecuencia que constituyen los denominados “semitonos”. Es decir, la diferencia de frecuencia que existe entre una nota y su sostenido (o bemol). ¿Qué quiero decir con esto? De una nota en el piano a la inmediata siguiente hay una diferencia de frecuencia, y en la música occidental, jamás escucharemos “cuartos de tono” u “octavos de tono” al menos que el cantante o un instrumento esté desafinado.

Es decir, si por ejemplo un “la” son 770 MHz y un “la sostenido” (la siguiente nota) son 790 MHz, en la música occidental jamás escucharemos el sonido que corresponde a la frecuencia 780Mhz. En el caso de la música oriental (la música Gamelán de Indonesia o la música árabe) suelen incluirse cuartos de tono, octavos de tono y sonidos que para los estándares occidentales son considerados “desafinados”.

En todo caso, algunos sabrán que las canciones, tal y como son concebidas en occidente, están estructuradas en acordes. Estos acordes corresponden a combinaciones de 3, 4 y hasta cinco notas encuadradas dentro de una escala (por ejemplo, sol menor, la sostenido mayor, re mayor, etc.…) y que por alguna razón “tienen” sentido para el cerebro humano. Hacen un contrapunto que suena agradable para nuestro cerebro y por ende esto produce sensaciones, y estas sensaciones placer, la ignorancia es una bendición según dicen.

No todas las combinaciones de 3, 4 y 5 tocadas simultáneamente notas le hacen sentido al cerebro humano. La mayoría nos parecerían abstractas y evocarían un sentimiento desconcertante. A pesar de ello existen combinaciones que evocan sentimientos comprensibles. Por ejemplo, si, dentro de una determinada escala mayor compuesta por ocho notas toco la primer, la tercera y la quinta nota, verán que el sonido que se emite hará sentido y evocará un sentimiento de confort y alegría, esta es en parte la explicación de que tan sencillos acordes acompañados de letras insulsez y sencillas provoquen tanta euforia por lo menos en un ser tan vulnerablemente afectable e ignorante. Si, por el contrario, bajo la tercer nota un semitono, el sonido evocará un sentimiento de tristeza y melancolía. Esto quiere decir que existen ciertos patrones, ciertas combinaciones de frecuencia, que tienen sentido en el cerebro humano y evocan (o mejor dicho provocan) distinta clase de sentimientos.

Ergo surge la siguiente hipótesis, ¿Estas combinaciones que evocan sentimientos existen en la naturaleza y por eso fueron registradas y utilizadas a lo largo de la historia o son construcciones sociales a las cuales nuestro oído está acostumbrado y por ello existen?

Yo insisto en que no son construcciones. Sostengo que estos patrones existen en la naturaleza, por eso un perro o un mono se tranquilizan con música clásica y se ponen nerviosos con música abstracta y disonante como pueden ser algunas de Phillip Glass, George Crum, e Incluso Radiohead. Creo que es algo que da para pensar, ya que si existen estos patrones de frecuencia que evocan sentimientos agradables en la conciencia puede querer decir que...

Otros tipos de belleza pueden existir, y no ser necesariamente construcciones sociales fruto de nuestra experiencia empírica, sino patrones que deban ir mas allá, mas allá de los mismos tres o cuatro acordes repetitivos, coros pegajosos y estrellitas de plástico y vacías, alguna deconstruccion que nos evoque sentimientos nuevos y que eduque nuestros oídos (o los desacostumbre llámele usted como quiera) de lo mismo de siempre, que la gente se atreva a escuchar algo que sea como ver un Picasso.

Thursday, February 09, 2006

El Detras de Cámaras de Otro Camino (Parte I)


Sinopsis

Una niña cegada a causa de un accidente recibe otra oportunidad para recobrar la vista al encontrársele apta para un trasplante de corneas, habiendo esperado ya casí dos años no se encuentran donadores, su hermano desesperado por ser el causante de la cegera de su hermana menor decide asesinar a una de las niñas candidatas para donadoras para acelerar el proceso, solo entonces se da cuenta de la atrocidad de sus actos y decide suicidarse, su hermana años después comienza a tener extrañas sensaciones que la llevan a intuir que algo en el trasplante de corneas salio mal, después de exámenes medicos y sin encontrar falla alguna en sus ojos, la vida de la niña toma un giro inesperado al salir del colegio y tratar de llegar a casa por otro camino...

Tema

Prejuicios de una sociedad audiovisual

Premisa

La medicina no puede explicar “todo” lo que ocurre en el cuerpo humano

Escaleta

El muchacho recostado sobre una alfombra
La familia espera impaciente a que la niña salga del quirófano
El colegio
GJSFXBMM
...

Escena 1. – Interior De Un Departamento Tipo Victoriano – Madrugada

Un antiguo departamento decorado en madera con muebles tipo Luis XV, varios cuadros en las paredes de la época, la cámara hace un paneo de 180° para terminar enfocada en una alfombra de torcidos diseños renacentistas de color rojo carmín, en ella recostado un muchacho de anteojos (casi rotos), la cámara lo sigue a nivel del suelo, esta vestido con pantalón caqui azul y camisa informal sin mangas color azul a cuadros, bañado en sudor sostiene un cuchillo mientras observa su reflejo en un espejo que ha caído de la pared y que distorsiona su imagen (cámara a espejo también), un papel blanco con algunas frases ilegibles manchado de sangre esta junto a su cabeza, en el exterior se oyen voces (la cámara enfoca la puerta para demostrar que tratan de derrumbarla y regresa al rostro del muchacho) el muchacho inerte parece somnoliento, sonríe y con esa mueca parece morir, por fin la puerta cede y entran varios policías con sus armas desenfundadas y linternas, uno de ellos toma el pulso del muchacho y grita que esta vivo, el muchacho lo toma por el cuello y le murmura algo “ya llamé al hospital", el policía contrariado lo recuesta, otro policía sale de un cuarto contiguo y le informa que hay una niña muerta, voltea hacia el muchacho y ve el cuchillo en su mano, retrocede.
Fade out
Corte

Escena 2. – Exterior Del Hospital – Noche.

Un moderno hospital en medio del bullicio característico de la ciudad, frente a la entrada principal un par de ambulancias estacionadas junto a un jardín y una placa en granito con letras doradas con el nombre del hospital iluminada por tres luces en su base, en la pantalla del lado inferior derecho aparecen la localización y la hora.
Corte

Escena 3. - Interior Del Hospital – Noche.

Las paredes inmaculadamente blancas, varias enfermeras y doctores con batas blancas relucientes y gafetes discretos con expedientes en las manos se mueven de un lado a otro, una voz en off clásica de los hospitales llama a un doctor con clave azul, la cámara avanza por los corredores del hospital mientras van apareciendo con disoluciones los créditos en la pantalla, al final se detiene en una sala de espera típica con sillones en color pastel, en ella tres personas, un adulto hombre de pie, caminando en círculos vestido con pantalones de lana gris Oxford, una camisa blanca de algodón y un saco de pana mira al reloj en su muñeca impaciente, su rostro denota cansancio, el cabello y bigote y barba canosos, una mujer sentada con un vestido negro informal y un blazer negro ambos de diseñador, maquillaje ligero y correcto, cabello teñido color rubio cenizo y actitud inquisitiva observa al marido con desdén, al fondo un adolescente (muchacho escena 1) vestido idéntico al padre solo que con cabello largo al hombro, con anteojos pronunciados y actitud temerosa y retraída.
Entra un medico a escena, los tres personajes se reúnen en torno al medico

Padre de la niña
Cómo está doctor???

Medico 1
Acaba de salir de quirófano y ahora esta en terapia intensiva, su condición es estable pero me temo que debido a la condición en que llegó la niña puede que pierda la vista por lo menos parcialmente...

La madre suelta en llanto después de la noticia y golpea al muchacho mientras grita entre sollozos

Madre de la niña
Noooo!!!, no puede ser, es tu culpa, TU CULPA!!!

El muchacho cierra los ojos y recibe los golpes mientras su padre trata de calmar a su esposa abrazándola, al muchacho se le escapan un par de lagrimas y después echa a correr a través de uno de los pasillos del hospital, el cual parece ser la salida, la cámara hace una toma desde el suelo mientras el muchacho corre hacia una puerta donde la iluminación es tan intensa que no se puede ver mas que luz.

[Comienza un fade out y cuando la pantalla este totalmente en negro (corte) aparece en letras blancas el titulo de la película (post producción)]

Otro Camino...

Escena 4 – Exterior – Colegio – Tarde Soleada

Un jardín muy bien cuidado, algunos juegos tubulares en el fondo y varias niñas en uniformes azules con faldas tabloides, calcetas blancas y zapatos negros juguetean, mientras varias camionetas ingresan por un portón de metal y de ella descienden mujeres de clase media alta vestidas de diseñador y recogen a sus pequeñas mientras se despiden de las profesoras, entre ellas una niña de tez blanca y cabello negro agita la mano saludando a su padre que llega por ella en un audi a4 color plata.

La levanta en brazos y se dirigen hacia una de las maestras, vestidas también en una sencilla falda azul y blusa azul celeste, sin maquillaje y con expresión agradable.

Maestra Nancy
Buenos días, lista para irte Cassandra

Cassandra
Sip, maestra mi papá prometió llevarme a comer helado

Maestra Nancy
Muy bien entonces no los detengo mas.

La maestra se despide del padre con una sonrisa de cortesía, y de la niña con un beso en la mejilla acto seguido los ve partir...

Wednesday, February 08, 2006

El Salmo 23


La Legendaria Confrontación de Wilberforce vs Huxley

En el 30 de junio de 1860, ocurrió un acontecimiento que, para mucha gente, marcó el cambio decisivo en cuanto a la aceptación pública de la teoría de la evolución en su confrontación con el Cristianismo. Este episodio fue el debate entre el agnóstico Thomas Huxley, a quien se le llegó a llamar el "buldog de Darwin" y el Obispo Anglicano de Oxford, Samuel Wilberforce, hijo del político famoso por abogar en contra de la esclavitud, William Wilberforce. El debate se llevó a cabo en una reunión de la Asociación Británica, Oxford, de la cual el Obispo Wilberforce era Vicepresidente, y fue provocado por la publicación siete meses antes, en noviembre de 1859, del Origen de las Especies por Sir Charles Darwin.

Wilberforce brillaba en los debates. No solo era teólogo, sino también un naturalista de primera. Y había ganado un "meritus" en matemáticas en sus días de posgrado en Oxford. Tenía la distinción insólita de ser Profesor de Teología y también Profesor de Matemáticas en la Universidad de Oxford. Conocía la teoría de Darwin a fondo, ya que poco antes del debate había escrito una evaluación de Origen, que fue publicado en la revista Quarterly Review [Análisis Trimestral], en julio de 1860. Al leer esta evaluación, Darwin comentó: "Es extraordinariamente hábil; saca con pericia todas las partes conjeturales, y nota con destreza todas las dificultades".(1)

Wilberforce empezó el debate y, después de establecer varios puntos científicos, concluyó con el razonamiento de Paley que dice que un reloj supone la existencia de un relojero, y de igual manera el diseño evidente en la naturaleza supone la existencia de un Diseñador.

Luego se levantó Huxley y expuso su ahora bien conocido hipótesis que seis simios o monos(2) "eternos" escribiendo en seis máquinas "eternas" con cantidades ilimitadas de papel y tinta podrían, dado suficiente tiempo, producir el Salmo 23, un soneto shakespeareano, o aún, un libro entero, totalmente al azar, o sea tecleando aleatoriamente.

Durante su presentación Huxley fingía haber encontrado el Salmo 23 entre montones de galimatías producidos por sus monos con sus máquinas de escribir. Siguió su argumento diciendo que de la misma manera la moción molecular, dado tiempo suficiente y materia, podría producir hasta el mismo Obispo Wilberforce, totalmente al azar y sin el trabajo de ningún Diseñador ni Creador.

De los varios cuentos de lo que pasó (la mayor parte viene de cartas escritas por los seguidores de Darwin, ya que ningún reporte sobre el debate fue publicado por la Asociación Británica), parece que el respetable Obispo no tenía respuesta para este razonamiento. Cosa sorprendente en vista de su erudición en el campo de las Matemáticas. Así que consideraremos algunas respuestas para el argumento de Huxley (un argumento que de vez en cuando los evolucionistas modernos utilizan todavía) de que el azar es una explicación mejor para los orígenes que el diseño.

Referencias

(1)Charles Darwin, Life and Letters (Vida y Cartas), vol. 2, Francis Darwin, Nueva York Appleton y Cía., 1910, páginas 117-8.

(2)Huxley utilizó el término "ape" (simios) pero los que escriben sobre este tema de hoy día prefieren el término "monkeys" (monos), por ejemplo David Osselton, "Making a Monkey of Shakespeare" New Scientist (Científico Nuevo), Noviembre 1, 1984, página 39.

El Azar contra el Diseño

Imaginemos una máquina especial de escribir, con teclas fáciles de manejar para los monos, con 50 teclas compuestos de 26 letras mayúsculas, 10 números, una barra para espacio, y 13 símbolos para la puntuación, etc. Para no complicar el asunto, no metemos las letras minúsculas, para así escribir totalmente con letra mayúscula, y tampoco tendremos en cuenta los años bisiestos.

¿Cuánto tiempo llevaría un operador, en término medio, escribir a máquina, correctamente, el Salmo 23, tecleando aleatoriamente? Para responder, consideraremos el primer versículo del Salmo, que dice en inglés: "THE LORD IS MY SHEPHERD, I SHALL NOT WANT" (el señor es mi pastor; nada me faltará)

Según la Regla de Multiplicación de la Probabilidad (en forma sencilla)(3) la probabilidad de escribir correctamente a máquina las tres primeras letras THE en la máquina descrita, es 1 entre 50 x 50 x 50, que equivale a 125,000. Con la velocidad de tocar una tecla por segundo, el tiempo promedio para dar 125,000 veces es 34.72 horas.

La probabilidad de teclear aleatoriamente las ocho teclas (siete letras y un espacio) en la secuencia exacta para escribir THE LORD es 1 entre 50 x 50 ocho veces (o sea 50 elevado a la 8). Esto equivale a la probabilidad de 1 en 39.062 billones. Hay 31,536,000 segundos en un año, así que el tiempo promedio en años para teclear 39.062 billones de veces a la velocidad de una tecla por segundo sería 1,238,663.70 años.

El promedio de tiempo tomado para escribir correctamente a máquina el primer versículo entero del Salmo 23 [en inglés] que contiene 42 letras, marcas de puntuación, y espacios, sería 50 (elevado a 42) dividido entre 31,536,000 (segundos en el año), lo cual da 7.2 x 10 (elevado a 63) años.

Y el promedio de tiempo requerido para escribir correctamente a máquina el Salmo 23 en su totalidad, de 603 letras, números de versículos, marcos de puntuación, y espacios, serían 50603 dividido entre 31,536,000 lo cual da 9.552 x 10 (elevado a 1016) años.(4)

En comparación, la edad de la tierra según los evolucionistas es unos 4.6 billones de años, y la edad del universo según los evolucionistas es 15 billones de años.

Referencias

(3) La fórmula que uso aquí, 1/pr, no es estrictamente exacto, pero la uso por lo sencillo en la comparación de tiempo. Según W. Feller, An Introduction to Probability Theory and Its Application (Una Introducción a la Teoría de la Probabilidad y Su Aplicación) 3ª edición, 19570, volumen 1, páginas 332-324. "Application to the theory of success runs" (Aplicación a la teoría de series exitosas), la fórmula dada para el tiempo promedio u medido por número de símbolos es u = 1-pr/qpr ó u – 1-pr/qpr cuando q = 1-p. Para este caso p = 1/50, y el Salmo 23 entero r = 603. Pero por razones prácticas, no hay diferencia importante.

(4) Si tomamos el año solar de 365 días, 5 horas, 48 minutos, 46 segundos, o 31,556,926 segundos (de lo cual se derivó la idea del año bisiesto), la respuesta sería 9.546 x 10 (elevado a 16) años (utilizando l/pr por la facilidad de comparación).

Objeciones?

Y la seleccion natural?

Antes de pensar que la idea de Darwin de que la selección natural podría aumentar la probabilidad de la formación de la vida (eso es, que con el tiempo, las mutaciones podrían contribuir a una probabilidad superior de supervivencia a algunos de los miembros de un especie), se debe notar que la selección natural, si funcionara en el primer término, podría funcionar solamente en los organismos que pueden reproducirse. Por definición no podría funcionar en químicos no vivos...(5)

Para evitar esta dificultad, algunos evolucionistas están postulando que el universo es eterno, porque si el tiempo es eterno, dicen, entonces teóricamente es seguro que cualquier evento ocurrirá.

Universo Eterno?

La idea de un universo eterno no se puede comprobar ya que el universo está llegando lentamente a una "muerte por calor" de acuerdo con la segunda ley de la termodinámica. La muerte por calor ocurrirá cuando toda la energía del cosmos ha sido degradada a energía aleatoria de calor, con moción aleatoria de moléculas y temperaturas uniformes de bajo nivel. Si el universo fuera eterno, se hubiera alcanzado este estado desde hace rato. El hecho de que el universo no está muerto es evidencia clara que no está infinitamente viejo.

En algún momento, en algún lugar...

Para superar este problema, los que apoyan hoy día a Huxley, están listos para hablar de universos previos antes del universo presente, y otros espacios "más allá" de nuestro espacio. Luego proponen que no importa la probabilidad de un evento, ocurrirá con la probabilidad de uno (seguridad) "en algún momento, en algún lugar", por una simple y sencilla razón...la probabilidad no es cero (imposibilidad).

Además, sostienen que la razón por la cual no observamos la realización de un evento totalmente improbable es que sólo pueden ser observados por los seres que sienten que produjo. Sin embargo, como el Profesor A.M Hasofer (Estadista, Universidad de Nuevo Gales del Sur) ha señalado en comunicación privada,(6) tal razonamiento tiene un punto débil fatal, científicamente hablando, ya que no pasa el examen de criterio de Karl Popper para ser aceptable científicamente, o sea que sea falsificable.

El Profesor Hasofer Afirma:

"El problema (con la falsificación de una afirmación probabilista) se ha tratado en un libro reciente por G. Matheron, con el título de Estimating and Choosing: An Essay on Probability in Practice (Estimando y Eligiendo: Un Ensayo sobre la Probabilidad en Práctica)Springer-Verlag, 1990. Él propone que un modelo probabilista se considere falsificable si algunos de sus consecuencias tienen una probabilidad de cero (o, en la práctica, muy baja). Si una de estas consecuencias se observa, se rechaza el modelo.

El punto débil fatal en el argumento de los monos, que calcula las probabilidades de los eventos "en algún momento, en algún lugar" es que todos los eventos, sin importar que improbables sean, tienen una probabilidad de uno mientras sean lógicamente posibles, así que el modelo sugerido nunca puede ser falsificado. El aceptar la validez del argumento de Huxley pone la teoría de probabilidades fuera por completo de la esfera de la ciencia verificable. En particular, destruye por completo la teoría cuántica y la mecánica estadística, incluyendo la termodinámica, y por lo tanto, destruye los fundamentos de la ciencia moderna. Por ejemplo, como señaló Bertrand Russell una vez, si ponemos una tetera en el fuego y el agua se congela, diríamos, de acuerdo con Huxley, que ocurrió un evento bastante improbable en la mecánica estadística, como bien puede ocurrir "en algún momento, en algún lugar", ¡en vez de tratar de averiguar que pasó de mal con el experimento!"

Reversibilidad, el Talón de Aquiles de la Biogénesis al Azar

Asi que si aceptamos a Darwin, tenemos que aceptar la biogénesis al azar?, porque no puede haber evolucion si antes no existe algo a evolucionar es cierto, pero entonces si existe o existió un "creador", porque no produjo algo terminado?, tal vez solo creo la proteina de la cual derivamos o la formación de células vivas por medio de combinaciones aleatorias de moléculas. Consideremos la situación donde el tiempo es infinito y la probabilidad es uno. Sabemos a priori que el universo no es infinito (de hecho nada de lo que existe lo es) que los evolucionistas no tienen tiempo infinito, pero suponiendo que sí, ¿se podría sostener su hipótesis? Mejor dicho, ¿podrían combinaciones aleatorias de moléculas producir vida (o aún al Obispo Wilberforce), sin restricciones de tiempo?

La idea que la vida se puede formar espontáneamente de la no-vida requiere la formación de proteínas, de los péptidos que a su vez se han formado de los aminoácidos (que a su vez se han formado de los gases en la atmósfera en reducción).

Sin embargo, las reacciones bioquímicas que toman parte en la formación de proteínas de los péptidos y los péptidos de los aminoácidos son reversibles (van en la dirección contraria también). Bajo las condiciones propicias, la condensación continúa, y un dipéptido reacciona con un tercer aminoácido para formar un tripéptido, soltando otra molécula de agua, y así continuamente. A veces cientos o miles de aminoácidos se unen, soltando un número correspondiente de moléculas de agua. Con n aminoácidos en cadena, se sueltan n-1 moléculas de agua.

Esto quiere decir que las reacciones de condensación, como la síntesis de péptidos de los aminoácidos están inhibidos por agua en exceso, y la reacción al revés está favorecido. Asi que entonces, todo es tan complejo que por ende y porque nuestra inteligencia no nos alcanza para comprenderlo, dependemos de creer en la existencia de que "algo o alguien" tuvo que ver con esto?.

Bueno sigo tratando de explicarme aun muchas cosas y mientras seguimos en el laboratorio tratando de "crear" colonias en los asfaltenos para su degradación, seguiré meditando sobre esto y su nuevo rival en mi mente, LA TEORIA DEL CAOS.


Referencias

(5) Lease Theodosius Dobzhansky, "Synthesis of Nucleosides and Polynucleotides with Metaphosphate Esters" en The Origins of Prebiological Systems (Los Orígenes de Sistemas Prebiológicos) 299,310 S. Fox. Editor 1965, citado en Bird, The Origin of Species Revisited (Volviendo al Origen de los Especies), volumen 1, página 359. Bird resume los argumentos en contra del funcionamiento de la selección natural con los químicos no vivos en las páginas 359- 362. Para un artículo reciente sobre los argumentos de los evolucionistas, vea "Survival of the fittest molecules" (Supervivencia de las moléculas más aptas), New Scientist, (Científico Nuevo), 3 de octubre de 1992, páginas 37-40. Para la evaluación creacionista de tales ponencias recientes evolucionistas, lease "Encimas Auto Reproductivas".

(6) Agradecimiento a la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politecnico Nacional y en especial a la Ingenier(a) Ambiental Yolanda Ruiz Díaz y a su equipo de (amigas) Ingenier(a)s por hacer posible el contacto con el Profesor A.M. Hasofer, de la escuela de Matemáticas, Universidad de Nuevo Gales del Sur, y por sus valiosos consejos para este post.

Thursday, January 05, 2006

Facilis descensus Averno


"No existen sucesos morales, sino una interpretación moral de los sucesos. El Mal es, simplemente, lo que desconocemos."
F. Nietzsche


Powered by Castpost

Al finalizar el crepúsculo, la mejor hora del día, comenzaba la noche, reinando durante unas horas, en las que mi subconsciente se sentía algo perdido y enajenado. Sin embargo yo, me sentía atraído por lo que se conoce como la Señora de la Noche, la Oscuridad. A veces había experimentado problemas por mi amor a ella, la gente había llegado a pensar que era una especie de vampiro, qué ilusos!!!.

Ahora era tiempo de dormir, cosa que la verdad no me agradaba demasiado. Yo amaba la noche, me regocijaba en su seno, pero la actividad química y física de mi cuerpo pedía ese descanso anhelado durante todo el día. Esta noche no había podido vencer esa necesidad y he tenido que inundar de oscuridad a mis ojos. Que belleza esta oscuridad, donde ni el espacio ni el tiempo están definidos. En éste lugar todo vale y nada tiene sentido alguno y la ausencia de colores sobreestimula mi cerebro, que pide crearme un nuevo sueño, con el cual el pueda gestionar la falta de normalidad sensitiva que es ofrecida durante el día.

Así que empiezo a perder la conciencia y entro en un estado de letargo que me durará unas ocho horas, tiempo en el que podré disfrutar de lo que mi mente haya preparado para mi esa noche. Es lo único que me preocupa ahora, saber si tendré un sueño agradable, placentero o una pesadilla y aunque parezca extraño, no sé dónde está el límite entre uno y otro, todo se reduce a un pensamiento a un juego que mi mente domina y elige desestimando totalmente mi opinión y mi juicio de la realidad en el mundo de los sueños.

-El Génesis de un sueño

Todo está oscuro, parece ser que la negra noche ha envuelto todo y que no he salido de dónde estaba al principio. Creo tener los ojos cerrados, pero no es así, simplemente no hay nada, estoy envuelto en un especie de oscuridad etérea e inmaterial, no siento tocar el suelo, así que debo de estar flotando.

Lo único que siento es el abrazo frío e incontenible de la negrura que me acecha, que me sorprende, que me domina y en la que estoy inmerso. Aunque miro hacia un lado y hacia otro, parece que mi cabeza no se ha movido ni un ápice, no hay distinción alguna en este espacio que es infinito. A lo mejor no lo era. Es el momento de averiguar si tenía y dónde se encontraba el final de aquel recinto en el cual no podía penetrar la luz, aunque si era de noche no era muy difícil que eso ocurriera. Empecé a dar pasos, otra cosa que me sorprendió ya que al principio me había sentido flotar. Mis movimientos eran torpes, lentos e inhábiles en aquella masa informe. Mientras caminaba a tientas creía haberme rozado con algo puntiagudo me rasgo el antebrazo con un dolor fino pero que duraba más de lo que había esperado. Mi sorpresa fue incontenible, miré mi brazo y mi sangre brotaba luminosa de un color intenso.

- Aegroto dum anima est, spes est.

Podía ver, podía usar mi sangre como si fuera un fuego fatuo que me guiaría por aquel lugar ahora de sombras y contrastes, producidos por un suelo rugoso de algún tipo de ladrillo con relieve, en el que había extrañas runas esbozadas con precisión en el suelo, con un liquido color rojo, caliente y que yo no me atreví a tocar. La visión de aquellos emblemas en el suelo no era agradable a mi vista, además un calor me llegó en un instante, empecé a sudar. Allí hacía mucho calor, pero no me había dado cuenta antes, incluso podía ser que lo que estuviera caliente fuera la estructura de aquella habitación y no el líquido, aunque todo esto no era más que hipótesis, así que seguí buscando en aquel oscuro pasaje.

La idea que se me rondaba la cabeza ahora la cabeza era la posibilidad de la existencia de vida en aquel lugar, ya que alguien debía haber pintado aquello en el suelo, y a juzgar por el calor que emitía no creo que hubiera sido hecho por algo humano, porque cualquier material que yo conociera se hubiera fundido al instante con aquel líquido. De repente me encontré en una habitación más grande aún que el anterior lugar en que me encontraba y donde la luz producida por mi sangre era insuficiente para la visión, así que rasgué mi herida y la hice más grande, cuanta más sangre salía más luminosa era y su color se tornaba cada vez más blancuzco. La idea de quedarme sin sangre no me asustaba, con lo cual seguí explorando aquella habitación que por grande no ocultaba ningún misterio o rasgo significativo como había ocurrido anteriormente, era simplemente una gran habitación lisa, de un color más grisáceo que la anterior pero no en gran medida. En aquella habitación no sentí nada especial, ni nada que me sugiriera quedarme, salí de allí.

- Beati pauperes spiritu

Ahora me encontraba en una habitación muy estrecha pero a la vez muy alta, la luz de mi brazo se perdía en su inmensa altitud. También era bastante larga, inmensamente larga, parecía no tener fin, cosa que no ocurrió con las otra habitaciones en las que había estado. Anduve durante un largo tiempo, y encontré una escalera, parecían trozos de una madera que estaban suspendidos y apoyados en... ninguna parte. El aspecto de la los peldaños parecía seguro aunque su material fuera algo antiguo. Me dispuse a subir a aquella escalera que parecía hacerse cada vez más ancha de manera trapezoidal.

Por extraño que parezca, no pensaba dónde acabaría la escalera, lo único que inundaba mis pensamientos era que si me despertaría en la parte más interesante de aquel enrevesado sueño de oscuridad y sangre. Seguramente con eso mi mente querría demostrarme el poder que poseía la sangre humana, sustancia líquida tan preciada e imprescindible para la vida y que siempre me había fascinado tanto, por el momento era mi mejor compañera en aquel negro lugar.

Quién sabe que más cosas podría hacer mi sangre, o alguno de mis órganos, ocultos bajo una piel fina y fácilmente desgarrable. Ahora era otra idea la que me llenaba, si mi sangre producía luz, mi corazón produciría una luz inmensa que me ayudaría a iluminar aquel lugar por vasto que fuera.

- Caedite eos. Novit enim Dominus qui sunt eius.

Me senté en la escalera y arranqué como pude un trozo de madera de la escalera, que curiosamente quedó en forma de estaca y destapé la parte izquierda de mi pecho. La luz fue tan intensa que me cegué durante unos segundos, y me encontré en mi habitación sentado delante de la cama, viéndome soñar, ¿viéndome soñar? Me observé detenidamente y el horror invadió mis ojos, ante mi yacía mi cuerpo exangüe, las sábanas se habían teñido de rojo, y una red de sangre inundaba mi cuerpo, mis ojos permanecían cerrados, la herida que había en mi pecho dejaba al descubierto la caja torácica que contenía a mi corazón, parado y brillante. Eso significaba que mi muerte había sido inminente, había muerto al instante, quizás desangrado más que por la herida del pecho, pero lo importante es que había muerto, fuera como fuera, la vida se me había escapado.

Mi mente había viajado separada de mi cuerpo pero había ordenado a mis músculos que ejecutasen mi asesinato, mientras ella estaba sumida en un sueño macabro y fuera de los límites de la imaginación humana. En cuanto al primer corte que me hice, encontré una pequeña daga, muy antigua que acababa recien de comprar por la tarde y que mientras la estudiaba, la había dejado encima de la cama antes de dormirme. Ahora era un espíritu atormentado, que vagaría furibundo por aquella casa traicionado por su mente, por su alma, la cual le había asesinado, sin vacilar...

Credo quia absurdum.

Thursday, December 01, 2005

Ici


No voy a insultar su inteligencia con la obviedad de que "ici" es una palabra en frances y significa "aqui", a los que si quiero insultar en esta entrada es a todo aquel que se perdió mi cumpleaños (shame on u), para que se sientan aun peor les contaré que mejor no pudo haber estado, mujeres, alcohol, tabaco y un 360 en el lugar, que mas se puede pedir??? comida exquisita y un lugar excelso, ademas de un cheff como Xavi (Xavier Vallvé) que prepara el mejor filete a la sal del mundo.

Ici es un restaurant minimalista como los hay muchos en Polanco, se levantó de las ruinas de Los Alcatraces, un bistro de gran fama que se fué a menos y de ahi se ha vuelto un escondite para algunos ejecutivos de las embajadas del lugar que buscan un buen trago y musica en vivo por las noches.

Asi que era el lugar perfecto para nuestra reunion, mi fiesta de cumpleaños...pero una reunion asi, perfecta, no surge de la improvisación, no señor!, surge de la entrega y dedicacion de todo un equipo de expertos a los que en este post quisiera intentar retratar.

Primeramente hay que decir la verdad, los mercados son los verdaderos culpables de la reputación de un chef. Ni el mejor cocinero del mundo podría lograr el sabor fresco del mar con un pescado que tiene días en el congelador. Tampoco podría resucitar viejos tomates y soñar que, con una varita mágica de la sazón, los hará rejuvenecer. Siempre he pensado que un gran cocinero es aquel que hace que las cosas tengan el sabor de lo que son. Por eso hay que buscar la perfección de los ingredientes en el mercado, "la viga", para mí el mejor en esta ciudad glotona que es el D.F.

Es temprano, y el mercado aún bosteza, techado bajo la neblina, con sus montañas de vegetales y frutas frescas que invaden los pasillos con su aroma dulzón. Lupita vende pescado y conchas, y es un símbolo sexual entre los verduleros. Cuando me ve, grita: “Tenemos conchas frescas”. Pepe Acosta, un tipo de gafas gruesas y voz baja, acomoda en su puesto las pieles de serpiente y todas esas rarezas que vende, por las que en otro país hace tiempo estaría preso. A unos metros de él veo a Marielena, una frutera muy dulce que aún no sabe que sus mangos son los mejores del planeta. ¡No! Ahí está otra vez ese tipo que es un negociante que actúa de cocinero. Regatea lo único que realmente le interesa: el precio. No importa si los ajíes y berenjenas de la señora María, una verdulera madura, provienen de un cultivo orgánico de vanguardia. Él sólo quiere ganar el suficiente dinero para comprarse una casa de playa a fin de año y, para lograrlo, los comensales distraídos son sus mejores víctimas. Pobre hombre, en un año estará acabado, no sabe que los chilangos no perdonan.

9:30 a.m. Los catorce cocineros y diez mozos que trabajan hoy, aquí en el restaurante, llegarán a las once. Ahora el silencio invade los salones de techos altos, y los olores duermen lejos de las ollas. Es la hora ideal para sentarse a escribir la nueva carta de los platos de verano. México es un país despensa. Todo el año uno puede conseguir ochenta tipos de vegetales y sesenta tipos de frutas. Cerca de un centenar de microclimas en todo el país promete que nunca faltará ninguna variedad de nada. En España sólo se pueden comer espárragos seis meses al año, y en Chile la albahaca sólo se consigue durante tres. Los cocineros de climas mediterráneos están obligados a reinventar las cartas de los restaurantes en cada cambio de estación. Pero aquí ese ejercicio sólo lo hacemos por el pánico a pasar de moda en un mercado miniatura, despiadado, conocedor y tragón. No es novedad decir que en chilangolandia hay decenas de buenos restaurantes y más de cien buenos cocineros. Esa fama ha llegado a oídos del mundo y hasta la revista The Economist admitió que México prometía ser la nueva meca del sabor en América Latina.

11:00 a.m. Huele a cebollas fritas. José Lucas es cocinero y cree con firmeza que nació casi en el mar. Es hijo de pescadores, y quizá sea el más talentoso de los que trabajan en el restaurante. Entra a la oficina, separada de la cocina sólo por una pared, he interrumpe: “Jefe, disculpe que no haya venido ayer. Es que a mi esposa alguien le ha hecho brujería. La llevé donde un curandero y se me hizo tarde. Pero ya está sana. No volverá a pasar”. La mayoría de los jefes de la cocina llegaron como él: sin estudios, sin oficio, sin futuro. Empezaron como lavaplatos y, con puro talento, en menos de dos años ya eran chefs extraordinarios. México es una de las ciudades con más escuelas de cocina en el mundo, pero todas cuestan mucho dinero. La ironía es que la educación debe ser laica y gratuita, hay demasiados egresados de las distintas facultades de Derecho, y ni siquiera tenemos una justicia sabrosa. José Lucas aún no es jefe (quién sabe si lo sería de haber podido estudiar). Lo que sí es seguro es que cualquier aprendiz que llega al restaurante sabe que pronto lo matricularemos en una clase. Pero no de cocina: aquí todos los mozos han tomado cursos de teatro. Un día, uno me dijo que le gustaba el francés, y lo mandamos a una academia. Siempre hay un mozo torpe, y a ése lo inscribimos en ballet. Somos una familia estudiosa.

12:30 p.m. Un aroma a cilantro invade la oficina. Hoy es miércoles, y a todo el escuadrón de cocineros les toca almorzar arroz con pollo. Los lunes, patita de cerdo con maní. Los martes, adobo. Los jueves, Bistec. Los viernes, plato sorpresa. Xavi tiene un ritual: siempre prueba primero. No lo hace por jerarquía ni poder, sino porque debe estar seguro de que el plato estará sabroso y contundente. No es un acto de generosidad. Lo hace por miedo a que su propia gente lo tilde de miserable, tacaño y explotador. En fin: lo hace para que le quieran un poco más.

2:00 p.m. Estrés en la cocina. Todos quieren opinar sobre los platos de un chef, todos tienen algo que decir. Malditos invitados, de los cuadros de un pintor muy pocos dicen algo. Pero todos comen. Y a esta hora reclaman maravillas en tiempo récord. Hay mucha gente, demasiada, según me dicen parecen empresarios, políticos o comerciantes, pero todos exigen la misma eficacia bancaria de sus oficinas, pero sazonada con chorros de imaginación y placer. Yo sigo chateando con Oswald y la Choc. No importa que para un buen cebiche haya que filetear el lenguado al momento, ni que en un sudado de pescado la pausa sea esencial. Ellos quieren felicidad, y ¡ahora mismo! Rápido. Xavi tiene su propio catálogo mental de los comensales que pasan por aquí. Nunca falta el erudito, aquel que dice saber más que cualquiera. El afrancesado, que lee la carta y la traduce en voz alta a su idioma favorito. El esmerado, que no tiene tanto dinero, pero viene una vez al año para darse un gusto. El generoso, que puede no tener una billetera gruesa, pero que compra felicidad sin hacerse líos. Y su antónimo, el avaro, que nunca pide aperitivos ni postre. El mejor de todos es el edípico: “Tu sazón está buena, pero tienes que probar la de mi mamá”. Todos éstos deben estar sentados allá afuera hoy, esperando que la felicidad ingrese por sus bocas.

3:00 p.m. El maître irrumpe en la cocina. “Jefe, dice su amigo del contador, ese que siempre viene con el, Eric, que si usted va a preparar su tiradito de pescado. Dice que quiere verlo”. De éstos tampoco faltan. Esa clase de clientes que quieren que el payaso principal salte al escenario para entretenerlos. En su versión mejor destilada, lo admito: son de lo más tiernos. Una tarde me llamó uno que planeaba su matrimonio: “Vallvé, ayúdame, por favor. Quiero impresionarla”. Me pidió que, esa noche, me acercara a la mesa a saludar a su prometida, y además que le permitiera sorprenderla con mariachis. Sí: aquí, en este restaurante. Eso jamás se le había pasado por la cabeza ni al más avezado de mis clientes. Al final, aceptó que los mariachis tocaran sólo una pieza. Pensaba en el resto de comensales: pobres de ellos. Adornamos la mesa del cliente enamorado con flores, le servimos el anillo como postre y, cuando pensábamos celebrar, la historia de amor no tuvo final feliz: ella no aceptó. Aquella noche fue pura tristeza.

5:00 p.m. Decidí al final no llegar a la comida porque llego Contreras y Marcos y me quedé en la oficina mientras degustábamos un Pesquera Reserva, además que me piqué en el chat con Oswald y Choc que estábamos en el desmadre total. Se iba a grabar precisamente este 30 de noviembre de locura un programa con Xaví de host, Aventura culinaria. La idea es recorrer esquinas, mercados y fondas —que es como llaman aquí a los restaurantes escondidos y sin lujos, y que son una delicia para el paladar— para descubrir a cocineros anónimos, esos auténticos héroes de la comida mexicana que defienden con pasión la virtud de sus ollas. Hoy le tocaba visitar el Bajío, una antigua costumbre en forma de un restaurante típico de la región, en la que se preparan las más sabrosas gorditas de anís. En el Bajío (a pesar de su aspecto exterior y ubicación)la tarde pasa suave, embriagada, deliciosa. Se le acerca a Xavi un parroquiano con cara de autoridad. “Oiga, señor Vallvé, usted sí que es vivo. Se pasea por la ciudad y, con ese cuento de la tele, le roba las recetas a la gente humilde, y luego las vende al doble en su restaurante”. Piensa: ¿qué sería de mí encerrado en esa burbuja de Polanco que es mi restaurante? La inspiración culinaria está en la plaza, en la taberna, en el callejón, en las imágenes del mundo que te encienden la lengua. “No es cierto, señor. Yo las vendo al triple. No me robo nada. Con el cuento de la tele a mí me las regalan”, le replica con una sonrisa. Por culpa de unas horas en la pantalla esta condenado a sonreír a tiempo completo y a inventar explicaciones divertidas. Cansa más que cocinar, dice, pero no le aburre.

8:30 p.m. Después de la llamada amenazante de Julieta he decidido por fin terminar la amena entrevista con la choc (porque Oswald ya se fue a su concierto de BAUHAUS). En la puerta del restaurante me recibe , Vicente el capitán, y otra vez lo veo triste. Se queja de que los clientes ya no son los mismos. Antes dejaban buenas propinas. A veces hasta cincuenta dólares. Ahora hay más autos que antes, pero en una buena noche, sólo podrá juntar diez dólares. Está triste porque sabe que los clientes generosos no volverán: esos secuestradores están en la cárcel (por ahora). Esos que a leguas se veía que algo tramaban ahora famosos en la televisión ya no tienen nada. Felizmente, Vicente, le digo. Felizmente nunca más volverán.

10:00 p.m. Ahora todo es algarabía, el gerente (Jorge Creixell) nos atiende personalmente, después de los abrazos de rigor (mas satisfactorios con las bellas chicas he de confesar), de recibir consejos, felicitaciones y regalos aparatosos comento con Xavi en la barra que esta noche su trabajo es un placer, y que lo digas me contesta inmediatamente, los comensales que hicieron sus reservas llegaron a tiempo. No como ayer, me dice, que alguien olvidó la reservación de la señora Corcuera, y luego de literalmente mandar a Xavi a la mierda delante de todos, juró nunca más regresar. La cocina es un reloj suizo. La gente viene, se sienta, pero nadie sospecha que cada plato lo hacen entre ocho personas, me dice y ríe mientras enciendo su habano, somos cuatro equipos, murmura, en la cocina. Los que preparan las guarniciones, los de las carnes, los de las entradas frías y los que hacen las salsas. El jefe de cocina grita las órdenes y cada equipo hace su parte. Varios platos se preparan al mismo tiempo. Entonces alguien da una señal, y un encargado por cada equipo corre a la mesa central, donde el plato inmóvil espera ser ensamblado por un tropel de manos limpias. Hoy los platos están saliendo a buen ritmo, y el equipo se mueve entre ollas y sartenes como danzantes de un ballet chino. Los cocineros se burlan de mí, me hacen bromas, que giripollas!!! grita. De verdad siento que me quieren. Antes, mis gritos hacían retumbar las paredes. Era un histérico, insensible, paranoico. Lo heredé de mis maestros en Francia. Pésimo. Por la mañana les exigía ser grandes personas y les decía que sólo así podrían dejar lo mejor de cada uno en un plato. Pero en la noche yo mismo me convertía en un energúmeno. Al final terminé en la clínica. A partir de entonces, todo cambió. Ahora reina la paz en mi cocina, me mira y me hace un ademán con la copa para que brindemos.

03:00 a.m. Casi todos se han ido. Didier, el barman que parece un futbolista alemán retirado, nos sirve un whisky con hielo y a Xavi además con agua mineral. Ha sido un buen día, dice Xavi, todos salieron contentos. No hubo líos como otras veces. Una noche, una elegante señora de unos cincuenta años pidió media docena de platos. Bebió mucho y comió postre. Al final, cuando el mozo le llevó la cuenta, ella le dijo, con una frialdad de forense, que no tenía dinero y que no pensaba pagar. Y así fue. Una tarde ocurrió que al final de un almuerzo entre dos ejecutivos, el que pagó la cuenta dejó un cheque sin fondos. Decidimos perdonarlo. Pero al tiempo volvió. Imitando su mismo descaro me acerqué a la mesa en la que cenaba y le dije en voz baja: “Por si acaso, ya no aceptamos cheques”. Puso cara de pánico, aunque luego aceptó que esa vez sí traía efectivo. Admito que me gustaría no tener que cobrar por cocinarle a la gente. Adoro hacerlo. Pero odio cuando alguien intenta huir corriendo. Prefiero decir: cortesía de la casa y se suelta tremenda carcajada que resuena en todo Masaryk, por mi parte, Eric me espera ya en la puerta con Isa y Yoli, me despido de Xavi con un abrazo mientras le agradezco todo, alé macho que yo soy del mediterráneo replica, a mi no me agradezcas nada, regresa y me pagas la cuenta soberano cabrón, nos reímos y me encamino hacia la salida, me despido también de Aníbal Díaz, uno de los mejores meseros de todo México, aquí risas y humo de cohíba, afuera, oscuridad y silencio, ya no es mi cumpleaños, ya no.

Ici Wine Bar
Tennyson 102, Polanco
52811341 52810736